Siete consejos de iluminación para una nave industrial

Debido a su estructura profunda, las naves industriales son espacios difíciles de iluminar y en algunos casos, la producción de la empresa no favorece la iluminación natural.

Cuando se habla de luz artificial, los techos altos alejan los puntos de iluminación del suelo; esto generalmente significa que el consumo de energía es mayor, elevando los costos de mantenimiento de la estructura.

La iluminación de una nave industrial es más cara que la iluminación de un espacio de oficina, sólo porque requiere más potencia y más puntos de iluminación.

La mala iluminación puede conducir a accidentes de trabajo; por lo tanto la iluminación adecuada es esencial en algunos espacios de trabajo, además de evitar accidentes.

En estudios recientes se ha demostrado que una buena iluminación puede influir en el estado de ánimo de los empleados, así como su productividad.

A continuación se presentan algunos consejos sobre la iluminación de una nave industrial:

  • Aprovecha la iluminación natural: es difícil instalar ventanas o techos transparentes en los techos de una nave industrial, pero para hacer uso de la luz natural, es importante instalar tantas ventanas como sea posible, mantenerlas limpias, en buen estado y asegurarse de que no son obstruidas dependiendo de la posición del edificio.
    En algunas ocasiones, demasiada luz puede pasar por estas ventanas, para resolver esto se pueden instalar persianas que se abrirán y cerraron dejando entrar la luz a conveniencia.
  • Mantenimiento continuo: uno de los principales problemas con las lámparas que están en malas condiciones es que parpadean continuamente, lo que provoca fatiga visual que en última instancia, resulta en una menor producción.
    Además de este mantenimiento constante esto impide gastar más energía de la que se necesita.
  • Adaptar la iluminación de acuerdo a la tarea: se recomienda luz uniforme porque evita sombras y contrastes que disminuyen la visibilidad. Algunos trabajos requieren cierto espacio y concentración visual, tales como el montaje de piezas pequeñas, para este tipo de tareas es mejor tener una iluminación más potente en donde se pueda elevar y bajar su intensidad.
  • Interruptores de control: si tienes más control cuando la modulación de la iluminación, tendrás a su vez más eficiencia energética. Una vez que se iluminen los espacios correctamente, se podrá evitar cualquier gasto adicional.
  • Controles programables: otro problema que surge son las luces que permanecen encendidas después de las horas de operación, dependiendo de los horarios es que se puede usar el recurso toda la noche o todo el fin de semana lo que genera un gasto significativo. La programación con moduladores puede evitarlo.
  • Actualizar las lámparas: esto con frecuencia implica una inversión significativa, hay nuevos sistemas como las luces LED que iluminan de manera más eficiente y son más económicos a largo plazo.
  • Ajustar la temperatura y el color de la luz: el calor inadecuado y el color de la luz causan incomodidad en los empleados, lo que disminuye la productividad.

En conclusión, una buena iluminación no sólo es importante cuando se trata de reducir los costos, sino que también es esencial si se desea aumentar la productividad, mejorar el entorno de trabajo y el confort del empleado.

Cuándo conviene rentar un departamento amueblado

Muchos agentes de bienes raíces e incluso muchos de nuestros conocidos, con o sin experiencia en el tema, recomendarán que si la posibilidad existe y las oportunidades se conjugan, es mejor comprar que rentar una propiedad.

Ambas transacciones implican un desembolso considerable de recursos, de manera periódica y por un plazo determinado. La hipoteca, de hecho, supone inversiones y plazos mayores. No obstante, los pagos de la hipoteca se traducirán en la propiedad de un bien que formará parte de nuestro patrimonio y que hasta puede reportarnos ganancias en un futuro, si decidimos alquilarlo o venderlo.

El pago de la renta, en cambio, sólo nos garantiza un lugar en el que podemos vivir o trabar, por el tiempo estipulado en el contrato y siempre que cumplamos con las condiciones del mismo. Si al término del plazo acordado decidimos que el lugar ya no nos conviene o el arrendador quiere cambiar el uso que da a su inmueble, tendremos que buscar un nuevo espacio y el dinero que gastamos en el alquiler será sólo eso, un gasto que hicimos en un servicio determinado, pero del cual no obtendremos mayores beneficios a futuro.

Si bien lo anterior es cierto y la compra de una propiedad nos dará beneficios a largo plazo, la renta no siempre es desaconsejable. De hecho hay casos en los que conviene más rentar una propiedad, que reúna todas las condiciones necesarias para ser habitada, que comprometerse con un crédito de vivienda.

A continuación comentamos algunos de esos casos, para que decidas si la renta de un departamento amueblado puede ser la opción más conveniente para ti.

Al independizarte de la familia

Si crees que ya es tiempo de tener tu propio espacio y quieres probar la experiencia de vivir por tu cuenta, rentar un departamento amueblado es la mejor opción. De hecho, antes de tomar esta decisión es conveniente que te informes acerca de todos los gastos que implica mantener una casa y hagas un presupuesto, para confirmar que efectivamente puedes cubrirlos.

Una vez hecha la planeación, el alquilar un departamento te dará experiencia acerca de cómo administrarte mejor, hacerte cargo del mantenimiento y cuidados de una casa y aprender a estar contigo mismo (que, aunque lo parezca, no siempre es sencillo). Ya que hayas superado estas pruebas y de paso hayas reunido unos buenos ahorros, puedes plantearte la idea de comprar.

El valor agregado de que el departamento tenga el amueblado básico, te facilitará las cosas para emprender tu primera experiencia. No empezarás con el gasto adicional que implica la compra de muebles y si más adelante decides mudarte, sólo tendrás que llevar tus artículos personales y si acaso algunas sillas plegables que hayas comprado para cuando tuvieras visitas.

Al mudarte a otra ciudad

Ir a vivir a otra ciudad, por motivos de estudios o de trabajo, es un proyecto que puede entusiasmarnos mucho, pero que puede no resultar tan definitivo como desearíamos al principio.

Por eso, una buena idea es comenzar con la renta de un departamento amueblado, por lo menos durante el primer semestre o año de tu estancia. Ese tiempo será suficiente para confirmar si esa ciudad es el lugar donde quieres establecerte y si las condiciones son favorables, ¡adelante con la compra!

Pero si por algún motivo el cambio no te dio los resultados que esperabas, será más fácil reorientar tu trayectoria si no tienes que preocuparte por vender o alquilar una propiedad que ya no ocuparás.

Al empezar a vivir en pareja

Actualmente, muchas parejas deciden mudarse juntos una temporada, antes de tomar decisiones como el matrimonio o la formación de una familia. En este caso, la renta de un departamento amueblado puede facilitar el inicio de este “periodo de prueba” y permitirles ahorrar más para el momento en que decidan comprar una propiedad en común.

Al empezar un nuevo proyecto de estudios, trabajo o negocios

En las grandes ciudades, los traslados han llegado a complicarse demasiado, al punto de que muchas personas prefieren mudarse lo más cerca posible de sus lugares de trabajo o estudios.

Si tal es tu caso, lo mejor es comenzar con la renta de un departamento, que tenga todas las condiciones necesarias para instalarte rápidamente. Como en el caso del cambio de ciudad, no te conviene comprometerte con una compra hasta no saber si ese proyecto que comienzas es el indicado y si la zona a la cual te mudaste en verdad es lo que deseabas para vivir.

Preguntas que debes responder antes de buscar un nuevo hogar

El proyecto de independizarse o de iniciar una familia, la necesidad de vivir más cerca del negocio o el lugar de trabajo o el simple deseo de cambiar de ambiente son algunos de los principales motivos que impulsan a la gente a buscar una nueva casa o departamento.

Los clientes que visitan nuestra agencia de bienes raíces con este objetivo, generalmente ya tienen claro el tipo de lugar que buscan, el espacio y el número de habitaciones que necesitan, y la ubicación preferente del inmueble. Algunos incluso se han adelantado en la investigación, buscando información en internet con términos como “departamentos Condesa” o “casas en renta zona sur”.

Sin embargo, al empezar a platicar nos damos cuenta de que varias consideraciones básicas se han omitido. Algunos llegan con toda la disposición de rentar, cuando bien podrían adquirir una vivienda. Otros sólo tienen en mente encontrar un lugar cerca de su oficina, pero no están seguros de cuánto tiempo seguirán trabajando en ese lugar. O están las parejas que buscan un espacio “justo para dos”, pero ya están pensando en formar una familia.

Y claro, para eso estamos nosotros, para conocer la situación de cada cliente y ayudarles a encontrar las mejores alternativas disponibles para ellos. No obstante, también nos gusta compartir información básica con las personas que no tienen el tiempo o los recursos para visitar a un agente de bienes raíces. Por eso, en este artículo les compartimos algunas preguntas básicas que deben responder antes de iniciar una búsqueda de casa o departamentos. Con ellas podrán orientar mejor su investigación y encontrar cuanto antes el hogar ideal.

¿Compra o renta?

Es común pensar que la renta equivale a un desperdicio de dinero, porque mes a mes se gasta en algo que al final no llegaremos a poseer. La compra también implica un desembolso frecuente, pero gracias a eso se construye un patrimonio.

En términos generales, lo anterior es cierto; sin embargo, al analizar caso por caso se descubren condiciones en las que comprar no es lo mejor. Para quien está en su primera iniciativa por independizarse o no está muy seguro en cuanto las características, las dimensiones o la ubicación de la vivienda que busca, la renta puede ser una mejor alternativa.

¿Qué tipo de espacio necesito?

Como ya mencionaba, muchas personas ya tienen una idea clara del tipo de lugar en el que quieren vivir. Lo que no siempre se preguntan es si lo que quieren corresponde con lo que necesitan en el momento. Una casa puede resultar demasiado grande para quien planea vivir solo o busca su primer hogar, mientras que un departamento quizá no sea lo más práctico para quien tiene planes serios de formar una familia.

¿De qué recursos se dispone?

Ingresos estables y un buen colchón de ahorros son condiciones que se deben reunir, ya sea para rentar o comprar. No obstante, dependiendo de cada opción, hay otros factores que se deben considerar. Por ejemplo, la facilidad de acceso a un crédito hipotecario para quienes quieren comprar o una fuente de ingresos alternativa, por si se dan circunstancias como la pérdida del empleo.

Comprar para remodelar, ¿es conveniente?

Comprar una casa es una de las inversiones más importantes y delicadas que podemos hacer en nuestras vidas.

A menos que dispongas de una gran cantidad de dinero en un momento determinado, lo más probable es que debas solicitar un crédito, el cual pagarás en plazos que pueden implicar una década como mínimo.

Por estos y varios motivos más, la compra de una casa es algo que debe planearse con sumo cuidado y detenimiento.

En este blog queremos apoyar a las personas que se encuentran en el proceso de tomar esta importante decisión. En la nota de hoy, queremos dirigirnos especialmente a quienes consideran la compra de una propiedad que necesita remodelaciones.

Es evidente que la remodelación supone un gasto adicional a la compra. Debido a ello, el proyecto de comprar para remodelar no parecería muy conveniente en primera instancia.

Sin embargo, cada comprador está en una situación distinta y hay casos en los que comprar un inmueble para remodelarlo podría ser favorable a mediano o largo plazo.

Para definir si dicha situación puede ser la tuya, te invitamos a considerar lo siguiente:

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Necesidades

Si requieres habitar la casa que comprarás en un plazo relativamente corto, el comprar un inmueble que necesite remodelaciones puede ser una mala idea. Si los trabajos no terminan a tiempo o se te acaba el presupuesto, tendrás que vivir con algunas limitaciones o tal vez hasta necesitarías alquilar un espacio, lo cual traería más gastos.

Por el contrario, si lo que buscas es invertir en una propiedad para sumar a tu patrimonio o para venderla después, puedes aprovechar para diseñar y remodelar el inmueble a tu gusto y en la medida en que tu tiempo y recursos lo permitan.

Presupuesto

Un inmueble que necesite remodelaciones o acabados tiene la ventaja de ser más barato que uno listo para habitar. No obstante, como ya mencionamos, la remodelación traerá gastos adicionales.

Sí ya te decidiste a comprar un inmueble para remodelarlo a tu estilo, busca cerrar la oferta a un precio menor que tu presupuesto general. Así podrás emplear el resto para hacer los ajustes o adaptaciones que sean más necesarios.

Prioridades

Si tienes la intención de habitar la propiedad a corto o mediano plazo, establece prioridades en cuanto a los ajustes o remodelaciones que deben hacerse. Estas son algunas ideas:

  • Antes que nada, asegúrate de que las instalaciones de electricidad, gas y agua están en óptimas condiciones. Si cualquiera de estas áreas necesita reparaciones, deben quedar listas antes de que habites el inmueble.
  • Para que tu estancia sea cómoda desde el principio, los siguientes aspectos a cuidar son las condiciones de las habitaciones y los muebles. Los espacios principales deben ser las recámaras, baños, sala y comedor.
  • Por último, puedes concentrarte en los acabados y el aspecto estético. De hecho, es conveniente que inviertas en estas áreas después de vivir un tiempo en el lugar, porque así habrás experimentado factores como el clima, la iluminación o el ruido, y podrás elegir los materiales para pisos, accesorios, tapices y elementos decorativos más adecuados.
El proceso de calibración que puede hacer la gran diferencia

Cuántas veces no has tenido cierto problema con tu báscula, cuando el contenido del producto no coincide con la etiqueta.

El control de calidad comienza por ahí.

Si no se entrega el contenido que el envase indica, estamos ante un grave problema.

Por otro lado, esto ocasiona también problemas en todo el proceso de una empresa, ya que puede ocasionar desde pérdidas hasta denuncias que involucran dinero.

Obviamente esto es fácil de solucionar, si contamos en nuestra empresa con una báscula industrial confiable, un proceso de medición y pesaje claro y eficiente, más el personal calificado para hacer el trabajo.

Sí, se escucha fácil y puede serlo cuando se tiene un ojo entrenado para contratar a personal calificado para delegar tareas delicadas.

Entre dichas tareas que casi pasan desapercibidas, se encuentra la calibración de una báscula.

¿Y cuál sería el proceso de calibración que puede hacer la gran diferencia?

Las lecturas obtenidas de la báscula se juntan para ver si están al unísono con las lecturas de un dato estándar, dando una curva de calibración a partir de los valores obtenidos.

El instrumento se alimenta con algunos valores ya conocidos obtenidos de la norma. La salida obtenida del instrumento es registrada y comparada con el valor original y el estándar.

En este punto existen cuatro pasos principales para calibrar un instrumento:

03121503_xlEl primer paso consiste en establecer una relación entre los pesos de prueba o estándar y la unidad bajo prueba. No se realiza ninguna evaluación en este momento.

Este paso simplemente responde a la pregunta de qué tan bien el instrumento está realizando su propio proceso.

El segundo paso es la evaluación. En este paso, se determina si el dispositivo está dentro o no de las tolerancias especificadas.

Se emite una declaración de paso o fallo, dependiendo de si el dispositivo funciona o no lo suficiente como para cumplir con los requisitos impuestos en el proceso de fabricación de la empresa.

En tercer lugar, se realizan ajustes al instrumento para que las desviaciones de medición sean lo más pequeñas posible.

Por último, el instrumento se recalibra para confirmar la coherencia, ya que el ajuste puede alterar los parámetros del equipo.

Todos los procedimientos de calibración siguen este esquema general.

El método de prueba y ajuste dependerá de qué tipo de dispositivo esté sometido a la calibración.

Es evidente que la calibración es absolutamente necesaria para cumplir con las tolerancias legales del comercio y normas aún más estrictas, que aseguran operaciones eficientes y rentables.

Ahora bien, puede ser que dentro de tu empresa, si bien se tiene considerada esta tarea, puede ser factible que no se cuente con el personal calificado para hacer esta delicada tarea.

Para ello existen servicios como los que ofrece la Casa de la Báscula, en donde pueden apoyarte para calibrar tu báscula industrial y continuar así tus tareas empresariales, cumpliendo con los objetivos y reglas marcadas para tal efecto.

Áreas de la seguridad industrial

Como dueño de una empresa o negocio de cualquier tipo, uno de los aspectos que más debes de cuidar es la seguridad. En lo primero en que solemos pensar al mencionar el término es en el personal y las tecnologías que se implementan para la vigilancia de un local o las instalaciones de una fábrica.

Sin embargo, también es de suma importancia la seguridad industrial, es decir, las medidas que se aplican para garantizar el bienestar de todas las personas vinculadas con una empresa, desde los trabajadores hasta los receptores de los productos y servicios.

En este sentido, la seguridad industrial abarca diversas áreas, que se deben cuidar para prevenir accidentes y pérdidas. A continuación se mencionan las principales áreas de la seguridad industrial.

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Prevención y protección de siniestros

Cualquier centro de producción y trabajo debe contar con el equipo y el adiestramiento necesarios para actuar en caso de incendios, sismos, inundaciones y otros eventos que pongan en peligro la seguridad de los trabajadores. Dentro de las medidas que se deben tomar en este ámbito está el que las instalaciones cuenten con salidas de emergencia y zonas de seguridad; que cada piso o área de las instalaciones tenga extintores cargados y en funcionamiento y que periódicamente se hagan simulacros de incendio o terremoto, para que todo el personal sepa cómo actuar.

Transporte y manejo de sustancias tóxicas o inflamables

Las industrias que trabajan con combustibles, explosivos o químicos , cuyo manejo y traslado puede causar daños y poner en riesgo la vida de los trabajadores deben contar con el equipo de seguridad adecuado y brindar a los empleados la capacitación que necesitan para desempeñar su labor sin arriesgarse.

Operación de maquinaria

En cualquier fábrica que se utilice maquinaria pesada o equipos que puedan causar accidentes y daños a los trabajadores, se deben implementar medidas especiales de seguridad; entre ellas, el uso del equipo protector adecuado, la capacitación y actualización de los operadores, equipo de rescate y servicios médicos de emergencia, para atender cualquier eventualidad.

Manejo de medicamentos y atención de enfermedades

Hospitales, clínicas y consultorios, así como toda la industria farmacéutica, deben operar con altos estándares de seguridad. Por una parte, la salud de la población está en manos de este tipo de industrias y cualquier negligencia en su operación puede ser letal. Por otra parte, el personal médico es el más expuesto a contagios e infecciones; por ello es imprescindible que dichos profesionales estén equipados con todo lo necesario para atender a los pacientes sin correr riesgos.

Protección y vigilancia

Esta es el área de la seguridad en la que generalmente pensamos aunque, como ya vimos, no es la única. Cualquier instalación en la que laboren personas y se almacenen bienes requiere un sistema de protección y vigilancia. Este comprende tanto las tecnologías (cámaras, alarmas, sistemas de ubicación satelital), como el personal capacitado para emplearlas. Debe tenerse en cuenta que en éste ámbito de la seguridad, lo primordial es la prevención. Claro que el personal debe estar capacitado para reaccionar en caso necesario, pero el uso de armas y otras formas de ataque sólo debe tomarse como última medida.

La China y el Japón

En la vida es importante el conocer la naturaleza de los momentos, así como saber escucharlos, ya que cuando los momentos hablan es porque la razón les permite hacerlo, es por eso que cuando sentimos que es momento de un cambio, es simplemente porque debemos tomarlo.

Hace un par de meses sentí esa voz del momento, diciéndome que debía cambiarme de oficina, pues aunque las cosas no iban mal donde estaba, pronto se convertiría en un pantano sin salida, donde hasta la memoria del éxito podría pudrirse.

Naturalmente, un cambio del lugar donde uno pasa la mayor parte de su tiempo no es cosa fácil y puede llegar a ser un proceso muy tedioso si uno no toma las cosas con una buena actitud.

Para mí, un cambio significa un verdadero cambio, ya que debo aceptar el hecho de que en todo lo que hago en la vida puedo ser un poco radical, tanto en la manera en que veo las cosas como en mis acciones; es por esa razón que la tarde a mí no me gusta, ya que siento que durante la tarde me encuentro en el limbo, no siendo así en las mañanas y en las noches, donde por lo general me siento bien.

Al querer un verdadero cambio, decidí renovar todo el mobiliario de la oficina. Con ayuda del equipo, guardé los documentos más importantes en cajas de cartón corrugado y me dispuse a comprar muebles y archiveros, aprovechando que tenía un viaje por Asia en poco tiempo, lo que significa que los compraría ahí.

Había estado en Asia  un par de veces anteriormente; sin embargo, hay una gran diferencia entre viajar dormido y despierto.

Por viajar dormido me refiero a viajar como por lo general lo hace una persona por su propia ciudad, sin fijarse ni preguntarse sobre nada; esta vez lo hice un poco distinto y decidí viajar despierto.

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Antes de haber hecho este viaje, China y Japón me parecían idénticos tanto en cultura como en modos de ser y físicamente; distinguir entre uno y otro era prácticamente imposible; sin embargo todo eso ya cambió, con el simple hecho de viajar con los ojos y la mente abierta.

China es un país gigantesco en extensión y en población, lo que les da un cierto aire de superioridad entre todos los otros pueblos asiáticos por quienes tienen pocos sentimientos y un minúsculo respeto; sin embargo, por lo general los chinos, especialmente en ciudades grandes, odian a los japoneses, debido a la gran guerra que tuvieron.

Los chinos en general tienden a ser una raza hospitalaria, quien acepta muy bien a los extranjeros, a quienes no tratan de entender, ya que los chinos no son amantes del detalle de otros pueblos, debido a que tienen muy en claro el hecho de que probablemente nunca saldrán de su país.

Los chinos pueden ser personas con muy malos modales, especialmente para los occidentales, ya que pueden llegar a ser muy escandalosos sobre todo en el transporte público.

Por el otro lado, los japoneses son una raza de personas quienes aprecian mucho el detalle en las cosas, ya que, a diferencia de los chinos, ellos prefieren siempre y sin excepción calidad sobre cantidad y son capaces de ir hasta el fin del mundo para conseguirla.

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En Japón las personas tienden a tener muy buenos modales y te trataran con mucha educación, pero también querrán tener, a diferencia de los chinos, su distancia bien marcada entre tú y ellos, lo que hace mucho más difícil el prospecto de formar amistad verdadera con ellos.

Así que por más parecidos que parezcan la antigua China y el Japón son pueblos muy distintos.

Al momento de vender

Hace poco, al ver un anuncio en el periódico que decía “Sell a Company in Mexico” (Vende una empresa en México), inmediatamente me di a la tarea de estudiar aquel sitio para ver de qué se trataba, ya que en ese tiempo estaba apenas analizando la posibilidad de vender la empresa que ya hemos vendido.

Debo decir que durante el proceso de compraventa me di cuenta de lo verdaderamente complejos que pueden llegar a ser estos trámites, de no hacerlos con la ayuda de las personas adecuadas o sin ayuda.

Es necesario mencionar que por más que uno sepa y conozca su negocio a fondo, como un mecánico conoce aquel auto cuya maquina tiene que arreglar tantas veces, por el simple hecho de que su dueño no lo quiere vender, es necesario siempre conseguir ayuda externa para poder concretar este proyecto de manera adecuada, ya que este es un proceso que si sale mal puede salir muy mal.

Debo decir a todos ustedes que están buscando vender su empresa, que es muy difícil mantenerse objetivo y con una cabeza fría durante este proceso, ya que van a haber muchísimos altibajos, tanto físicos como emocionales. Al vender una empresa creada por nosotros mismos, aunque ésta nos dé dolores de cabeza, llegará un momento durante el proceso en que usted podrá sentir que se está deshaciendo de algo muy personal.

Algo que a mí me sucedió durante el proceso de compraventa y algo que a usted también le puede llegar a pasar, es que muchas personas van a querer opinar sobre sus decisiones y sobre  su manera de hacer las cosas, especialmente personal de importancia dentro de la empresa o personas muy cercanas a usted, como amigos y familia, especialmente la segunda, aunque la primera siempre estará ahí.

Al estar haciendo movimientos de este tamaño, es muy fácil entrar en periodos de vulnerabilidad, donde la duda siempre podrá entrar con mucha facilidad, algo que puede arruinar las cosas fácilmente.

Es por esta razón que una vez que se toma la decisión de vender, es necesario mantener la cabeza siempre fría y la decisión sin movimiento, a modo de poder concretar las cosas de una manera efectiva.

Por supuesto que siempre debemos de hacer lo éticamente correcto y avisar a nuestros empleados con un buen tiempo de anticipación que hemos tomado la decisión de vender y que el proceso ya ha comenzado (si es que ya empezamos).

Esto lo digo porque sé muy bien que muchos trabajadores están en una empresa por el buen trato que les da el jefe y porque le han llegado a estimar mucho.

A su vez, le recomiendo tener paciencia al momento en que se está evaluando a su empresa, ya que muchas veces podemos llegar a pensar que la están evaluando mal o injustamente, simplemente debido a que inevitablemente habrá lazos emocionales con la empresa, particularmente si usted la construyó solo o con sus asociados.

Coworking, lo mejor de dos mundos

El hombre es un ser social por excelencia, pero lo mismo podría decirse de muchas otras especies. De hecho, son más raras las que no necesitan del grupo, o al menos de uno de sus miembros, durante alguna etapa de sus vidas. Quizá la peculiaridad de los seres humanos, misma que no podría considerarse ausente por completo en otras criaturas, es que aquellos no sólo se reúnen por necesidad e instinto de supervivencia, sino también por elección y placer.

En efecto, la comunidad nos protege, nos permite organizar y distribuir el trabajo, y puede constituir una fuerza que incluso se opone a la de la naturaleza. Pero también nos da momentos de puro y simple gozo; por ello algunos afirman que la familia, tanto la nuclear como la extendida, conforman el grupo que nos da la protección, los recursos y las enseñanzas básicas para sobrevivir, mientras que las personas con las que nos relacionamos fuera de ella, sean compañeros, amigos, parejas o colegas, integran al grupo que elegimos y en el que vivimos experiencias disfrutables. Creo que a veces sucede así, pero también hay circunstancias en las que los padres, hermanos, primos o abuelos pueden volverse auténticos amigos.

Ahora bien, así como el ser humano busca la sociabilidad por la dicha que ésta le proporciona, también persigue y necesita cierto grado de autonomía. De hecho, uno de los principales objetivos de la educación que recibimos desde casa y que continuamos en la escuela y la universidad, es el desarrollar las habilidades y adquirir los conocimientos necesarios para que un día podamos hacernos responsables de nosotros mismos. Y esto no sólo en el aspecto económico; también es importante que aprendamos a cuidar de nuestra salud, a mantener la estabilidad emocional y a desarrollar todas nuestras capacidades por cuenta propia.

La comunidad y la individualidad son dos importantes polos en torno a los cuales gravita nuestra existencia. Muchas veces nos llevan a situaciones que parecen irreconciliables, como cuando tenemos que elegir entre cumplir un anhelo largamente acariciado, o permanecer al lado de la familia. Disyuntivas semejantes también llegan a plantearse en el ámbito laboral. Podemos sentirnos atraídos por la experiencia, el prestigio y el respaldo que nos dará el integrarnos a una importante compañía. Pero, en contraparte, está el emocionante reto de emprender y desarrollar un proyecto propio.

Hasta hace unos años, los profesionistas tenían que inclinarse hacia uno de los dos extremos del dilema. O bien se ponían la camiseta de una empresa y con ello aceptaban acoplarse a sus políticas, horarios y sistemas, o bien trabajaban por cuenta propia, lo que les permitía crear su propia organización, pero también podía conducirlos a situaciones como el aislamiento.

Sin embargo, una nueva tendencia de logística laboral ha permitido conciliar lo mejor de las esferas individual y comunitaria. Se trata del coworking. Esta práctica, que se ha traducido como cotrabajo o trabajo comunitario, se basa en la creación de espacios habilitados para desarrollar distintos tipos de tareas, mismos que las personas pueden compartir, sin necesidad de estar comprometidas con un mismo proyecto.

Una estación de coworking puede parecerse a una biblioteca. Por lo general cuenta con mesas amplias, en las que se puede trabajar en grupo o de manera individual, según sean las necesidades. Algunas también tienen filas de escritorios individuales, separadas por paneles o hasta canceles de vidrio templado, en el caso de las más sofisticadas. Naturalmente, hay conexión a internet y servicios como impresión y escaneo de documentos, renta de computadoras y proyectores para presentaciones, y equipos para videoconferencias. Por otra parte, los espacios de coworking también tienen áreas habilitadas para descansar, relajarse, tomar un refrigerio y pasar un buen rato a solas o en conversación con otros usuarios.

¿Para quién están diseñados estos espacios? Para todo trabajador independiente o freelancer que necesite un lugar con las instalaciones y el equipo que no tiene en casa, que tenga dificultades para concentrarse en la sala o la recámara, o que quiera establecer límites más claros entre la vida personal y la carrera. También dan la bienvenida a las pequeñas empresas que no necesitan de una oficina para operar cada día, pero que sí requieren un lugar para reunirse con cierta periodicidad o para recibir a sus clientes.

Quizá la ventaja más valiosa de las estaciones de coworking es que permiten vincular lo mejor del trabajo autónomo con los beneficios que tienen el trabajar en una oficina; entre estos últimos no sólo está el contar con todo el equipo y los servicios necesarios, sino tener compañeros con quienes discutir y retroalimentar ideas. De esta forma, el coworking proporciona lo mejor de ambos mundos.

Mantén tu puerta abierta

He trabajado en una compañía de factoraje financiero por un tiempo, ya de 15 años, donde me he dado cuenta de las cosas que hacen los empresarios y a dónde los llevan aquellas acciones, ya que el curso de toda empresa es dictaminado por las acciones y decisiones de sus dirigentes.

Hemos de saber que en el mundo de los negocios como en la vida nada es seguro y todo puede colapsar de un segundo a otro; sin embargo, cuando una empresa lleva a flote y con éxito por más de cinco años, esa empresa tiene muchos chances de supervivencia y muy pocos de colapso, a no ser que algo de carácter extraordinario suceda, como un rayo en un cielo despejado.

Muchas personas sostienen la idea de que los hombres de negocios, viejos lobos de mar, son por lo general individuos ambiciosos y de poca calidad humana, ya que todos los días nadan en un tanque de tiburones.

Mientras que algunos pueden ser así, existen también muchos otros quienes no tienen nada que ver con estas características, sino que simplemente sus virtudes son confundidas con defectos por quienes no conocen bien del medio.

Muchos de los empresarios viejos lobos de mar, quienes ya le dieron la vuelta a la manzana al derecho y al revés, simplemente se convierten en hombres quienes saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo, así como también saben que las cosas se pueden caer fácilmente y qué tan duro esto es, por lo que tratan de evitar esto a toda costa, lo que les hace parecer fríos y distantes por momentos.

No obstante, nadie es exento de errores, sin importar cuán extensa sea su experiencia y sus convicciones y muchos empresarios de alto calibre cometen un error en común, que en ocasiones les pueden causar problemas importantes o molestias innecesarias, en algo que pudo salir sin la necesidad de tanta turbulencia.

Este error generalmente proviene del deseo de evitar molestias innecesarias, que es justo lo que termina pasando muchas veces, entorpeciendo el buen curso de una empresa; sin embargo, el problema es corregido fácilmente.

Este problema es el esperar demasiado de los trabajadores, por falta de monitoreo de lo que está sucediendo en las partes de los puestos medianos de la empresa, ya que muchas veces sucede que algunos trabajadores quieren demostrar al cliente tener más autoridad de la que realmente tienen, lo que significa que muchas veces quieren llevar asuntos fuera de sus conocimientos, algunas veces también por simple temor a preguntar y reportar a sus superiores.

Es por esto que los directores siempre deben de tener su puerta abierta para cualquier duda que cualquier trabajador pueda tener, ya que esto invariablemente llenará a todas las líneas de la empresa con la confianza necesaria para poder laborar adecuadamente.

De este modo, debido a que todos los trabajadores siempre sabrán qué hacer, el servicio al cliente será mucho mejor, consecuentemente trayendo muchos mejores resultados a la empresa.

Así que, querido amigo, ¡mantén siempre tu puerta abierta!