Tu primera decisión

Cuando di el importante paso de independizarme, primero en lo que al hogar se refiere y después en el ámbito laboral, opté por la renta de inmuebles.

Sí, tuve que oír muchas veces la consabida frase “Estás tirando tu dinero a la basura”, pero por más explicaciones aparentemente sensatas que me daban, a mi no me lo parecía así.

Contaba con un lugar para vivir, desarrollar mis proyectos y dar rienda suelta a mis hobbies. Posteriormente, tuve un local adecuado para las necesidades de mi primer negocio. Los importes del alquiler, en ambos casos, me parecieron una inversión justa.

Cuando llegó el momento adecuado, compré una propiedad que pude remodelar a mi gusto, para tener el hogar que había imaginado, y además construí un espacio dedicado a las actividades de mi negocio. Claro que para llegar a este momento, debí pasar por varias experiencias, que me permitieron definir lo que deseaba lograr y cómo hacerlo.

La mayoría de las personas que acuden a nuestra consultoría tienen la compra de inmuebles como su principal objetivo. Movidos por la idea de que tener una propiedad garantiza estabilidad y seguridad para el futuro, se lanzan a comprar, sin considerar aspectos como el tipo de inmueble que quieren y pueden pagar, o las perspectivas económicas, laborales y personales que tienen para los próximos cinco, diez o veinte años. Menos aún se preguntan si realmente están listos para obtener esa estabilidad de la que hablan.

Soluciones de bienes raíces como el alquiler o el leasing pueden ser muy adecuadas para un emprendedor que apenas comienza con su proyecto, para un joven que busca independizarse o para pareja que intenta acoplarse a la vida en común. La experiencia de pagar un alquiler y las habilidades administrativas que demanda, serán una excelente preparación para cuando llegue el momento de ser propietario.