Al momento de vender

Hace poco, al ver un anuncio en el periódico que decía “Sell a Company in Mexico” (Vende una empresa en México), inmediatamente me di a la tarea de estudiar aquel sitio para ver de qué se trataba, ya que en ese tiempo estaba apenas analizando la posibilidad de vender la empresa que ya hemos vendido.

Debo decir que durante el proceso de compraventa me di cuenta de lo verdaderamente complejos que pueden llegar a ser estos trámites, de no hacerlos con la ayuda de las personas adecuadas o sin ayuda.

Es necesario mencionar que por más que uno sepa y conozca su negocio a fondo, como un mecánico conoce aquel auto cuya maquina tiene que arreglar tantas veces, por el simple hecho de que su dueño no lo quiere vender, es necesario siempre conseguir ayuda externa para poder concretar este proyecto de manera adecuada, ya que este es un proceso que si sale mal puede salir muy mal.

Debo decir a todos ustedes que están buscando vender su empresa, que es muy difícil mantenerse objetivo y con una cabeza fría durante este proceso, ya que van a haber muchísimos altibajos, tanto físicos como emocionales. Al vender una empresa creada por nosotros mismos, aunque ésta nos dé dolores de cabeza, llegará un momento durante el proceso en que usted podrá sentir que se está deshaciendo de algo muy personal.

Algo que a mí me sucedió durante el proceso de compraventa y algo que a usted también le puede llegar a pasar, es que muchas personas van a querer opinar sobre sus decisiones y sobre  su manera de hacer las cosas, especialmente personal de importancia dentro de la empresa o personas muy cercanas a usted, como amigos y familia, especialmente la segunda, aunque la primera siempre estará ahí.

Al estar haciendo movimientos de este tamaño, es muy fácil entrar en periodos de vulnerabilidad, donde la duda siempre podrá entrar con mucha facilidad, algo que puede arruinar las cosas fácilmente.

Es por esta razón que una vez que se toma la decisión de vender, es necesario mantener la cabeza siempre fría y la decisión sin movimiento, a modo de poder concretar las cosas de una manera efectiva.

Por supuesto que siempre debemos de hacer lo éticamente correcto y avisar a nuestros empleados con un buen tiempo de anticipación que hemos tomado la decisión de vender y que el proceso ya ha comenzado (si es que ya empezamos).

Esto lo digo porque sé muy bien que muchos trabajadores están en una empresa por el buen trato que les da el jefe y porque le han llegado a estimar mucho.

A su vez, le recomiendo tener paciencia al momento en que se está evaluando a su empresa, ya que muchas veces podemos llegar a pensar que la están evaluando mal o injustamente, simplemente debido a que inevitablemente habrá lazos emocionales con la empresa, particularmente si usted la construyó solo o con sus asociados.

Coworking, lo mejor de dos mundos

El hombre es un ser social por excelencia, pero lo mismo podría decirse de muchas otras especies. De hecho, son más raras las que no necesitan del grupo, o al menos de uno de sus miembros, durante alguna etapa de sus vidas. Quizá la peculiaridad de los seres humanos, misma que no podría considerarse ausente por completo en otras criaturas, es que aquellos no sólo se reúnen por necesidad e instinto de supervivencia, sino también por elección y placer.

En efecto, la comunidad nos protege, nos permite organizar y distribuir el trabajo, y puede constituir una fuerza que incluso se opone a la de la naturaleza. Pero también nos da momentos de puro y simple gozo; por ello algunos afirman que la familia, tanto la nuclear como la extendida, conforman el grupo que nos da la protección, los recursos y las enseñanzas básicas para sobrevivir, mientras que las personas con las que nos relacionamos fuera de ella, sean compañeros, amigos, parejas o colegas, integran al grupo que elegimos y en el que vivimos experiencias disfrutables. Creo que a veces sucede así, pero también hay circunstancias en las que los padres, hermanos, primos o abuelos pueden volverse auténticos amigos.

Ahora bien, así como el ser humano busca la sociabilidad por la dicha que ésta le proporciona, también persigue y necesita cierto grado de autonomía. De hecho, uno de los principales objetivos de la educación que recibimos desde casa y que continuamos en la escuela y la universidad, es el desarrollar las habilidades y adquirir los conocimientos necesarios para que un día podamos hacernos responsables de nosotros mismos. Y esto no sólo en el aspecto económico; también es importante que aprendamos a cuidar de nuestra salud, a mantener la estabilidad emocional y a desarrollar todas nuestras capacidades por cuenta propia.

La comunidad y la individualidad son dos importantes polos en torno a los cuales gravita nuestra existencia. Muchas veces nos llevan a situaciones que parecen irreconciliables, como cuando tenemos que elegir entre cumplir un anhelo largamente acariciado, o permanecer al lado de la familia. Disyuntivas semejantes también llegan a plantearse en el ámbito laboral. Podemos sentirnos atraídos por la experiencia, el prestigio y el respaldo que nos dará el integrarnos a una importante compañía. Pero, en contraparte, está el emocionante reto de emprender y desarrollar un proyecto propio.

Hasta hace unos años, los profesionistas tenían que inclinarse hacia uno de los dos extremos del dilema. O bien se ponían la camiseta de una empresa y con ello aceptaban acoplarse a sus políticas, horarios y sistemas, o bien trabajaban por cuenta propia, lo que les permitía crear su propia organización, pero también podía conducirlos a situaciones como el aislamiento.

Sin embargo, una nueva tendencia de logística laboral ha permitido conciliar lo mejor de las esferas individual y comunitaria. Se trata del coworking. Esta práctica, que se ha traducido como cotrabajo o trabajo comunitario, se basa en la creación de espacios habilitados para desarrollar distintos tipos de tareas, mismos que las personas pueden compartir, sin necesidad de estar comprometidas con un mismo proyecto.

Una estación de coworking puede parecerse a una biblioteca. Por lo general cuenta con mesas amplias, en las que se puede trabajar en grupo o de manera individual, según sean las necesidades. Algunas también tienen filas de escritorios individuales, separadas por paneles o hasta canceles de vidrio templado, en el caso de las más sofisticadas. Naturalmente, hay conexión a internet y servicios como impresión y escaneo de documentos, renta de computadoras y proyectores para presentaciones, y equipos para videoconferencias. Por otra parte, los espacios de coworking también tienen áreas habilitadas para descansar, relajarse, tomar un refrigerio y pasar un buen rato a solas o en conversación con otros usuarios.

¿Para quién están diseñados estos espacios? Para todo trabajador independiente o freelancer que necesite un lugar con las instalaciones y el equipo que no tiene en casa, que tenga dificultades para concentrarse en la sala o la recámara, o que quiera establecer límites más claros entre la vida personal y la carrera. También dan la bienvenida a las pequeñas empresas que no necesitan de una oficina para operar cada día, pero que sí requieren un lugar para reunirse con cierta periodicidad o para recibir a sus clientes.

Quizá la ventaja más valiosa de las estaciones de coworking es que permiten vincular lo mejor del trabajo autónomo con los beneficios que tienen el trabajar en una oficina; entre estos últimos no sólo está el contar con todo el equipo y los servicios necesarios, sino tener compañeros con quienes discutir y retroalimentar ideas. De esta forma, el coworking proporciona lo mejor de ambos mundos.

Mantén tu puerta abierta

He trabajado en una compañía de factoraje financiero por un tiempo, ya de 15 años, donde me he dado cuenta de las cosas que hacen los empresarios y a dónde los llevan aquellas acciones, ya que el curso de toda empresa es dictaminado por las acciones y decisiones de sus dirigentes.

Hemos de saber que en el mundo de los negocios como en la vida nada es seguro y todo puede colapsar de un segundo a otro; sin embargo, cuando una empresa lleva a flote y con éxito por más de cinco años, esa empresa tiene muchos chances de supervivencia y muy pocos de colapso, a no ser que algo de carácter extraordinario suceda, como un rayo en un cielo despejado.

Muchas personas sostienen la idea de que los hombres de negocios, viejos lobos de mar, son por lo general individuos ambiciosos y de poca calidad humana, ya que todos los días nadan en un tanque de tiburones.

Mientras que algunos pueden ser así, existen también muchos otros quienes no tienen nada que ver con estas características, sino que simplemente sus virtudes son confundidas con defectos por quienes no conocen bien del medio.

Muchos de los empresarios viejos lobos de mar, quienes ya le dieron la vuelta a la manzana al derecho y al revés, simplemente se convierten en hombres quienes saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo, así como también saben que las cosas se pueden caer fácilmente y qué tan duro esto es, por lo que tratan de evitar esto a toda costa, lo que les hace parecer fríos y distantes por momentos.

No obstante, nadie es exento de errores, sin importar cuán extensa sea su experiencia y sus convicciones y muchos empresarios de alto calibre cometen un error en común, que en ocasiones les pueden causar problemas importantes o molestias innecesarias, en algo que pudo salir sin la necesidad de tanta turbulencia.

Este error generalmente proviene del deseo de evitar molestias innecesarias, que es justo lo que termina pasando muchas veces, entorpeciendo el buen curso de una empresa; sin embargo, el problema es corregido fácilmente.

Este problema es el esperar demasiado de los trabajadores, por falta de monitoreo de lo que está sucediendo en las partes de los puestos medianos de la empresa, ya que muchas veces sucede que algunos trabajadores quieren demostrar al cliente tener más autoridad de la que realmente tienen, lo que significa que muchas veces quieren llevar asuntos fuera de sus conocimientos, algunas veces también por simple temor a preguntar y reportar a sus superiores.

Es por esto que los directores siempre deben de tener su puerta abierta para cualquier duda que cualquier trabajador pueda tener, ya que esto invariablemente llenará a todas las líneas de la empresa con la confianza necesaria para poder laborar adecuadamente.

De este modo, debido a que todos los trabajadores siempre sabrán qué hacer, el servicio al cliente será mucho mejor, consecuentemente trayendo muchos mejores resultados a la empresa.

Así que, querido amigo, ¡mantén siempre tu puerta abierta!

Tu primera decisión

Cuando di el importante paso de independizarme, primero en lo que al hogar se refiere y después en el ámbito laboral, opté por la renta de inmuebles.

Sí, tuve que oír muchas veces la consabida frase “Estás tirando tu dinero a la basura”, pero por más explicaciones aparentemente sensatas que me daban, a mi no me lo parecía así.

Contaba con un lugar para vivir, desarrollar mis proyectos y dar rienda suelta a mis hobbies. Posteriormente, tuve un local adecuado para las necesidades de mi primer negocio. Los importes del alquiler, en ambos casos, me parecieron una inversión justa.

Cuando llegó el momento adecuado, compré una propiedad que pude remodelar a mi gusto, para tener el hogar que había imaginado, y además construí un espacio dedicado a las actividades de mi negocio. Claro que para llegar a este momento, debí pasar por varias experiencias, que me permitieron definir lo que deseaba lograr y cómo hacerlo.

La mayoría de las personas que acuden a nuestra consultoría tienen la compra de inmuebles como su principal objetivo. Movidos por la idea de que tener una propiedad garantiza estabilidad y seguridad para el futuro, se lanzan a comprar, sin considerar aspectos como el tipo de inmueble que quieren y pueden pagar, o las perspectivas económicas, laborales y personales que tienen para los próximos cinco, diez o veinte años. Menos aún se preguntan si realmente están listos para obtener esa estabilidad de la que hablan.

Soluciones de bienes raíces como el alquiler o el leasing pueden ser muy adecuadas para un emprendedor que apenas comienza con su proyecto, para un joven que busca independizarse o para pareja que intenta acoplarse a la vida en común. La experiencia de pagar un alquiler y las habilidades administrativas que demanda, serán una excelente preparación para cuando llegue el momento de ser propietario.